Curso: Estrategias de enseñanza en la era digital con uso de
software libre
a.- Titulo de la Actividad:
El Sustantivo
b.- Alumna : María Carmela Cueva Cueva
c.- Dirigida: Niños del tercer grado de primaria.
d.-Nivel de pensamiento según Bloom: Analizar
e.- Tiempo estimado: 2 horas pedagógicas.
f.- Objetivo: Identificar y crear rimas utilizando
sustantivos.
f.-Insumos: paginas web
lecturas
Actividad desarrollada: El sustantivo Propio y común
Yo soy Adela la que le
sacaron la muela.
Yo soy
Andrés al que
le gusta la nuez
El mío es Margarita la siempre
llega temprano a la
cita.
Bien chicos ahora vamos a ver un video para darnos idea del
sustantivo.
Ahora nos vamos a
agrupar e identificaremos los sustantivos ,luego tomares dos sustantivos
propios y dos comunes para crear rimas.
Personajes
·
El pongo, sirviente indio, “pequeño, de cuerpo miserable, de ánimo
débil, todo lamentable; sus ropas, viejas.” No habla con nadie, trabaja callado
y come en silencio.
·
El patrón, gran señor de la hacienda, mandón, prepotente, abusivo,
que humilla y maltrata al pongo delante de todos sus trabajadores.
Estos dos son los principales,
aunque también se mencionan a otros siervos del patrón y a una cocinera
mestiza, que serían los personajes secundarios. En el plano onírico, es decir
en el sueño que relata el pongo, se mencionan a San Francisco, un ángel mayor, un ángel menor
y un ángel viejo que luego rejuvenece.
Resumen
Un siervo indio se dirige a la
casa hacienda para cumplir su turno de pongo o sirviente, según la usanza
feudal en las haciendas de la sierra peruana de la época (principios del siglo
XX). Era un hombrecito de cuerpo esmirriado y con ropas viejas. Solo
con verle, el patrón se burló de su aspecto y de inmediato le ordenó hacer la
limpieza. El pongo se portaba muy servicial; no hablaba con nadie; trabajaba
callado y comía solo.
El patrón tomó la costumbre de
maltratarlo y fastidiarlo delante de toda la servidumbre, cuando esta se reunía
de noche en el corredor de la hacienda para rezar el Ave
María. El patrón obligaba al pongo a que imitara a un perro o a una vizcacha; el
pongo hacía todo lo que le ordenaba, lo que provocaba la risa del patrón, quien
luego lo pateaba y lo revolcaba en el suelo. Incluso los demás siervos no
podían contener la risa al ver tal espectáculo.
Y así pasaron varios días, hasta
que una tarde, a la hora del rezo habitual, cuando el corredor estaba repleto
de la gente de la hacienda, el pongo le dijo a su patrón: "Gran señor,
dame tu licencia; padrecito mío, quiero hablarte". El patrón, asombrado de
que el hombrecito se atreviera a dirigirle la palabra, le dio permiso, curioso
por saber qué cosas diría. Entonces el pongo empezó a contarle al patrón lo que
había soñado la noche anterior: ambos habían muerto y se encontraron desnudos
ante los ojos de San Francisco, quien examinó los corazones de los dos. Luego,
el santo ordenó que viniera un ángel mayor acompañado de otro menor que trajera
una copa de oro llena de miel. El ángel mayor, levantando la copa, derramó la
miel en el cuerpo del hacendado y lo enlució con ella desde la cabeza hasta los
pies. Cuando le tocó su turno al pongo, San Francisco ordenó a un ángel viejo:
"Oye viejo. Embadurna el cuerpo de este hombrecito con el excremento que
hay en esa lata que has traído: todo el cuerpo, de cualquier manera, cúbrelo
como puedas, ¡Rápido!" Entonces, el ángel viejo, sacando el excremento de
la lata, lo embadurnó en todo el cuerpo del pongo, de manera tosca.
Hasta allí parecía que esa era la
justa retribución de ambos y así creyó entender el hacendado, que escuchaba
atento tal relato. Sin embargo, el pongo advirtió rápidamente que allí no
terminaba la historia, sino que San Francisco, luego de mirar fijamente a
ambos, ordenó que se lamieran el uno al otro, en forma lenta y por mucho
tiempo. El viejo ángel rejuveneció y quedó vigilando para que la voluntad de
San Francisco se cumpliera.
Análisis
En este cuento, como en otras
obras literarias de Arguedas, se describe un aspecto característico de la
sociedad andina de su tiempo: el abuso y la crueldad del hacendado hacia sus
trabajadores indígenas. El hacendado suele ser un misti (mestizo) de cultura medianamente
occidentalizada, que ejerce su explotación sobre la masa india de habla y
tradición quechua. Los indios sirven al patrón como labradores de sus tierras
(colonos) o sirvientes (pongos). El hacendado del cuento, solo por simple
maldad, martiriza a su pongo, un ser sencillo y humilde, obligándolo a que
imite a perros y vizcachas, para luego patearlo y revolcarlo en el suelo,
exponiéndolo a la burla de los demás indios. El pongo resulta así la víctima
más débil de un aberrante sistema socioeconómico y a modo de escape se inventa
una realidad, expresada en su relato de su sueño, donde el patrón recibe el
castigo merecido, resarciendo de alguna manera la injusticia que palpa todos
los días.

Finalmente veremos un video para
poder crear cinco diapositivas con relación a los sustantivos propios y
comunes.
.jpg)